Granville: una escapada costera perfecta desde el gîte (casa rural)🌊

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Primera publicación: diciembre de 2025

🧀🎉 Este blog forma parte de nuestra serie Celebrando Normandía – Cultura, Tradiciones y Vida Rural.
Descubre más artículos sobre costumbres locales, fiestas tradicionales y la auténtica vida rural de Normandía.

Desde nuestro gîte (casa rural) en la campiña de la región de la Manche, en Normandía, cerca de Coutances, Granville es una escapada costera profundamente satisfactoria — lo bastante cerca para resultar fácil, lo bastante rica para ser memorable, y lo bastante variada como para que ninguna visita se sienta igual.

Granville es una ciudad que se descubre por capas. No se “hace” en un solo recorrido ordenado. Se pasea. Se sube. Se retrocede. Se para uno a tomar un café y acaba distrayéndose con una vista, una calle lateral o un puesto de mercado. Y antes de darse cuenta, el día ha pasado felizmente.

⚓ Primeras impresiones: vida portuaria y ritmo costero

Granville se presenta a través de su puerto. Barcos pesqueros, ferris, mástiles que chocan entre sí con el viento — se siente claramente como un puerto de trabajo ante todo. Pero al mirar con más atención aparece el puerto deportivo, con yates bastante exclusivos. Práctico primero, pintoresco después. Ese contraste es parte esencial de su encanto.

Los cafés se desbordan hacia el exterior. Las conversaciones flotan en el aire. La marea marca el ritmo. Granville no te apura — pero sí te invita a seguir caminando.

Desde el puerto, todo se despliega de forma natural: la playa se curva hacia delante, los cafés se agrupan de manera acogedora y la subida hacia la ciudad vieja asciende con determinación, como diciendo: “Sí, es por aquí — pero tendrás que ganártelo.”

🏰 Una ciudad construida por capas

Con cada paso cuesta arriba, la ciudad cambia de carácter. Las calles se estrechan. El yeso da paso a la piedra. Los edificios se inclinan unos hacia otros, moldeados por la necesidad más que por el romanticismo. El mar aparece y desaparece entre los tejados, recordando constantemente quién ha mandado siempre aquí.

La arquitectura de Granville cuenta su historia sin alzar la voz. Funcionalidad marítima abajo. Resistencia fortificada arriba. Con solo un pequeño toque de fantasía que le da singularidad. Es una ciudad moldeada por el comercio, los conflictos, la fe, la esperanza y la resistencia — no solo por la estética.

🛡️ La Haute Ville: murallas, corsarios y Terre-Neuvas

La Haute Ville no es historia decorativa. Es historia defensiva.

Las murallas de Granville forman un amplio anillo de piedra — de unos 450 metros — que rodea la ciudad alta. Recorrerlas es la mejor introducción posible. Desde allí, todo encaja.

Colócate frente a la Grand Porte y cruza la calle hacia la pequeña plaza situada frente al antiguo puente levadizo. Una placa recuerda aquí un momento decisivo. A mediados del siglo XV, las fuerzas normandas dirigidas por Louis d’Estouteville expulsaron a los ingleses tras años de ocupación. Poco después, Carlos VII reconoció la importancia estratégica de Granville y concedió exenciones fiscales y privilegios que marcarían su futuro.

Estos privilegios sentaron las bases del auge de Granville como ciudad corsaria. Los corsarios no eran piratas, sino marineros autorizados por la corona a atacar barcos enemigos. Los corsarios granvillais estuvieron profundamente implicados en el comercio atlántico y en las peligrosas expediciones de pesca del bacalao hacia Terranova.

Los hombres conocidos como los Terre-Neuvas cruzaban el Atlántico desde aquí y regresaban meses después, endurecidos por el mar. Su legado sigue presente en la identidad de Granville: abierta al exterior, resistente y discretamente orgullosa.

La importancia militar de Granville reapareció durante las guerras de la Vendée. En noviembre de 1793, las fuerzas realistas intentaron apoderarse del puerto con la esperanza de obtener apoyo inglés. A pesar de la inferioridad numérica, los defensores — ayudados por civiles refugiados tras las murallas — resistieron. No llegó ningún barco inglés. Granville aguantó.

🏘️ Por el corazón de la ciudad alta

Cruza el puente levadizo y asciende hasta la Place Cambernon, el corazón de la Haute Ville. Hoy es tranquila y contenida, pero hasta mediados del siglo XX estuvo llena de puestos, comercio y vida cotidiana.

En la esquina de la Rue Cambernon con la Rue Notre-Dame, una discreta placa recuerda los vínculos aristocráticos de Granville. Inaugurada por el príncipe Alberto II de Mónaco, hace referencia a la familia Matignon — antepasados de los Grimaldi — cuya historia pudo haber contribuido al apodo de “el Mónaco del Norte”.

👀 La Maison du Guet y Notre-Dame du Cap Lihou

Siguiendo por la Rue Notre-Dame se pasa frente a la Maison du Guet. Con sus torrecillas y silueta de cuento parece medieval — pero en realidad es una vivienda privada de principios del siglo XX. A Granville le gusta jugar con las primeras impresiones.

Muy cerca se alza Notre-Dame du Cap Lihou, situada de forma espectacular sobre el Roc de Granville. Construida con granito de Chausey y permanentemente expuesta al aire salino, la iglesia mira al mar sin concesiones. En su interior, la devoción marítima está presente por todas partes — exvotos, capillas de marineros y magníficos vitrales de Jacques Le Chevallier que merecen recorrer con calma el deambulatorio.

🌬️ Rue du Nord, cuarteles y grandes horizontes

Desde la iglesia, dirígete hacia la muralla norte por la Rue du Nord. Ventosa, estimulante y abierta, ofrece amplias vistas. En los días despejados, el archipiélago de Chausey aparece en el horizonte como una promesa.

Esta zona albergó antiguamente los cuarteles de Granville, ocupados hasta la década de 1980 — un recordatorio de que el pasado de la ciudad tuvo más botas que toallas de playa.

🎨 Place de l’Isthme y la transformación balnearia

La Place de l’Isthme marca el paso de Granville de fortaleza a ciudad balnearia. Separada por un foso del siglo XIX, resume perfectamente esta evolución.

A un lado se encuentra el Museo de Arte Moderno Richard Anacréon. Al otro, la vista se abre hacia el casino, el paseo marítimo y los antiguos grandes hoteles. Basta una mirada para sentirse ya de vacaciones.

👗 Christian Dior: moda, aire marino y escaleras

Granville es la ciudad natal de Christian Dior — y basta con asomarse a los acantilados sobre el mar para entenderlo.

Por una pequeña entrada se puede acceder a la villa y recorrer varias plantas dedicadas a la obra de Dior a lo largo de los años. No hay ascensor, por lo que no es ideal para personas con movilidad reducida — pero si puedes subir las escaleras, pasear por su casa de infancia es un verdadero placer.

Espera exposiciones elegantes, muestras temporales y la sensación de que la inspiración provenía tanto del aire marino y la luz como de los cuadernos de bocetos. También hay una tienda muy tentadora y una agradable sala de té abierta en temporada para recargar energías (o para quienes ya no podían con más escaleras). Conviene consultar su web antes de la visita para confirmar horarios.

🏖️ Plage du Plat Gousset: baño en el mar y vida todo el año

La Plage du Plat Gousset no es solo una playa de verano — es el salón de Granville.

Paseantes, corredores, familias y fieles amantes del helado comparten el paseo marítimo durante todo el año. La piscina de agua de mar junto a la playa es muy popular, y los deportes acuáticos se practican durante todo el año cuando las condiciones lo permiten — vela, kayak, natación en aguas abiertas, paddle surf e incluso carro a vela cuando sopla el viento adecuado.

⛵ La Marité: un barco lleno de historias

Amarrada en el puerto se encuentra La Marité, el último terre-neuvier de madera que se conserva. Utilizada en su día para la pesca frente a Terranova, fue después barco de cabotaje, embarcación de recreo e incluso estudio de televisión flotante. Tras años de restauración, hoy puede visitarse — o incluso navegar a bordo.

Una aventura perfecta para pequeños marineros… y para los grandes.

🛍️ Rue des Juifs, mercados y caos amable

La Rue des Juifs alberga galerías de arte, librerías y tiendas de antigüedades — ideal para pasear sin rumbo.

El mercado semanal de Granville llena la ciudad de color y energía, mientras que los sábados por la mañana se suma una animada brocante y feria de antigüedades. Aparca lejos del puerto y baja caminando con calma — no encontrarás sitio “en el centro”, pero merece totalmente la pena. Ven por las gangas, las no gangas y el bullicio alegre.

🍽️ Comer y beber: Granville a la mesa

Granville come bien porque sabe quién es.

Aquí solo una pequeña selección para abrir el apetito.

Desde la acogedora La Citrouille hasta el marítimo Le Pirate, el animado Zébra 3, el relajado Westie & Wedge, el rápido Dwich, el ultrafresco Au P’tit Mareyeur y el clásico Restaurant du Port — Granville alimenta de verdad.

🌅 Pointe du Roc y el Hipódromo de Granville

Termina el día con un paseo hasta la Pointe du Roc para disfrutar de amplias vistas sobre el mar y la costa. Si el calendario acompaña, el hipódromo de Granville añade un toque de elegancia inesperada — carreras de caballos con aire marino incluido.

🛁 De vuelta al gîte

De regreso a nuestro alojamiento, los zapatos se quedan a un lado, aparecen las bebidas y las conversaciones repasan los momentos favoritos del día — murallas recorridas, marisco disfrutado, vistas ganadas. Y quizá después, un largo baño caliente para ayudar a los pies a recuperarse de tanta caminata.

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